<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Apuntes on Humocéfalo</title><link>https://humocefalo.es/blog/apuntes/</link><description>Recent content in Apuntes on Humocéfalo</description><generator>Hugo</generator><language>es-ES</language><copyright>Copyright © 2026, Adri Humo.</copyright><lastBuildDate>Fri, 11 Jul 2025 00:00:00 +0000</lastBuildDate><atom:link href="https://humocefalo.es/blog/apuntes/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><item><title>La palabra, el canto y el acento</title><link>https://humocefalo.es/la-palabra-el-canto-y-el-acento/</link><pubDate>Fri, 11 Jul 2025 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://humocefalo.es/la-palabra-el-canto-y-el-acento/</guid><description>&lt;p&gt;Estoy leyendo &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Líneas: una breve historia&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; de Tim Ingold.
En el primer capítulo habla sobre cómo se han ido separando el canto y el habla en el transcurso de la historia. Cuenta que antiguamente, los griegos y romanos, concebían ambas cosas como una sola, y esto se reflejaba en sus textos cuando, en un primer desplante de la pura oralidad, desarrollaron sistemas de notación. Pero estos no eran más que indicaciones de lectura oral que no podían separarse del texto en sí, como si ocurre con las partituras modernas. El texto hablaba, tenía voz, traía al presente lo contenido en él –que no eran conceptos y significados, sino voz y melodía–.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>No seas tú mismo - Eudald Espluga</title><link>https://humocefalo.es/no-seas-t%C3%BA-mismo-eudald-espluga/</link><pubDate>Fri, 26 Apr 2024 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://humocefalo.es/no-seas-t%C3%BA-mismo-eudald-espluga/</guid><description>&lt;p&gt;Mis apuntes sobre &amp;ldquo;No seas tú mismo: apuntes sobre una generación fatigada&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Lo &lt;em&gt;millenial&lt;/em&gt; y el trabajo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me han interesado las preguntas que plantea el autor al final de la introducción, es importante encontrar una respuesta o, al menos, una dirección:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;¿Se puede organizar políticamente la indisposición, el no-hacer, sin acabar repitiendo un discurso nihilista que niegue la futuridad?&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;
&lt;p&gt;¿Puede esta negatividad sustraerse del ciclo capitalista de destrucción creativa o está condenada a servir como lubricante del sistema?&lt;/p&gt;</description></item></channel></rss>